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Satisfacer a los demás: una necesidad que nos da valor.

Satisfacer a los demás: una necesidad que nos da valor

Muchas veces algunas personas en el afán de adaptarse al medio y ser aceptados buscan mantener contentos a sus familiares,amigos, etc. Entonces empiezan a adoptar determinadas actitudes para producir un determinado efecto en el otro , ya sea un ser querido , respetado,deseado o temido. Cada cual tiene su manera de adaptarse, que suele ser instintiva es decir no consciente. Y quienes actúan de modo COMPLACIENTE, tratan que el otro SE SIENTA SATISFECHO, conforme o bien con lo que hacemos o somos. Esto nos lleva a trabajar arduamente para obtener del otro algún gesto o palabra que nos valide y así tener la efímera certeza de que valemos algo.

Pero este mecanismo encierra dos grandes problemas. El primero tiene que ver con el hecho de asumir una determinada manera de ser y actuar, generándose entonces una necesidad por satisfacer expectativas de los otros, aunque eso signifique traicionar nuestra esencia, a cambio obtenemos una mirada de aceptación y reconocimiento que compensa en alguna medida el desajuste.

El segundo problema es que se podría caer en las redes de una persona cuya identidad sea el nunca sentirse satisfecho. Es decir, sin  importar lo que hagamos ni el esfuerzo desplegado por complacer, el gesto obtenido será generalmente despectivo.

Entonces si nuestro esfuerzo fue al 100%, para el otro solo será un 10% .

Esta situación es muy desgastante, pues queremos que esté contento alguien incontentable. El precio de todo ello será finalmente mucha tristeza y un enorme vacío.

¿Cómo superarlo?

  • Asumiendo que estamos en medio de una situación tóxica.
  • Observando, comprendiendo, y luego ir tomando pequeñas actitudes que afirmen nuestra real identidad.
  • Decidir SER , respetándonos a nosotros mismos y respetando nuestra esencia.
  • Tener la fortaleza de saber que solo quien nos acepte realmente puede estar a nuestro lado y quien no, NO.
  • Aceptar los sentimientos incómodos que provocan temor . Dejar a un lado la creencia que dicta que sino se es complaciente entonces se obtendrá rechazo.
  • Eliminar los deberías. Albert Ellis,  llamaba “neuróticos amables” a estas personas que buscan constantemente satisfacer a los demás,  y afirmaba que  su infelicidad se basaba en tres “deberías”:
    1. Yo tengo que hacer las cosas bien y complacer a los demás o ganarme la simpatía de personas importantes. De no conseguirlo seré despreciable.
    2. Tú debes tratarme amable y dulcemente y aprobar lo que hago, de lo contrario eres mezquino/a y estás equivocado/a.
    3. Las circunstancias de la vida deberían ser como yo quiero, de lo contrario la vida es terrible, un desastre o una catástrofe.
  • No se disculpe ni se culpabilice por no solucionar los problemas ajenos.

 

RECUERDE, los demás llegarán a respetarlo cuando usted les demuestre que se respeta a sí mismo.

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